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15 de noviembre de 2011

Hacer bien tu trabajo

El título de este post podrá parecer ridículo, pero, ¿cuántas veces habéis conocido a alguien que desempeñaba un puesto de trabajo y no lo hacía bien? Me refiero, sobre todo, a puestos de trabajo cara al público.
Yo me he topado mil veces con camareros/as antipáticos, peluqueras, carniceros... cualquier profesión vale.

Hay gente que tiene la impresión de que un servicio baratillo es más susceptible de ser mal hecho. O vaya, que no importa tanto que se haga mal, porque como estás pagando poco...
En parte pueden tener razón, no voy a ir a por un bolso de Chanel (no, no voy a ir) y que encima me traten de aquellas maneras. Pero vamos, que cuando vas al cine y pagas 5.90 (el día barato), tampoco tienen por qué darte mal el servicio y ser desagradables.

A veces es más maja una máquina expendedora.  


Y todas estas reflexiones mías vienen a que (tengo mucho tiempo libre para darle vueltas a la cabeza y hablar conmigo misma) ayer utilicé un servicio barato barato, pero es que la chica que me atendió se esmeró en hacerlo bien y en todo momento me preguntó si todo estaba bien. ¡Ay, y qué gusto da que te traten así!

Pues eso, aunque el servicio sea barato, vuelves sólo por lo a gusto que has estado. Y aunque sea baratillo, al hacerlo bien y esmerarte, fidelizas y seguramente esa gente volverá.

26 de mayo de 2011

Mango revoluciona

Hoy iba a publicar otro post sobre esta firma de moda catalana, pero no he podido resistirme a comentar la acción que han presentado y de la que la mayor parte de mi Time Line se ha hecho eco.

Ésta consiste en que cualquiera miembro de Mango for Mango (hay que ser miembro) puede llevar ropa de la marca ya usada y devolverla. A cambio le harán un 20% de descuento en las compras que realice al devolver ésta. Parece fenomenal, pero hay que ser miembro del MfM y la ropa que se devuelva tiene que tener como mucho un año de antigüedad. El 1% de lo recaudado gracias a esta acción se donará a la fundación Vicente Ferrer.
Además, los miembros se podrá ver en Internet qué se ha comprado y cuándo para saber cuánto queda para devolverlo/cambiarlo.


Le veo bastantes pros: cualquier cosa arriesgada que hayamos podido comprar y ponernos pocas veces se puede devolver y conseguir un descuento en otras prendas. Compras especiales para sólo una ocasión, también.
Muchas veces los consumidores no adquirimos determinados artículos por estas razones: "es una prenda arriesgada, no sé si me la voy a poner"; o "para una vez que la voy a usar, no la compro". Estas indecisiones pueden verse ahora favorecidas hacia el lado de la compra gracias a esta devolución-con-rebaja.
Además, el descuento funciona muy bien para adquirir. Y si lo mezclamos con una fecha limitada, mucho mejor.


La firma catalana, como espero contaros en un post mañana, está comunicando mucho: canales tradicionales, canales online, acciones de las que se hacen eco desde diarios y blogs de moda hasta de finanzas...

P.D. Siempre he pensado que Mango y Zara se llevan mal. ¿Zara va a contraatacar? ¿Si Zara no contraataca y Mango dejara de hacer todo lo que hace, olvidaríamos a la catalana? ¿Por qué aunque no realiza acciones Zara (según mi punto de vista) es el rey?

29 de marzo de 2011

Un logotipo que habla por sí solo

El pasado sábado se puso a la venta el nuevo iPad de Apple, y en pocas horas se agotó (por lo menos en Alicante. Imagino que en las demás ciudades ocurriría algo similar).
Interminables filas en las tiendas que lo distribuían, El Corte Inglés, tiendas Apple, Media Markt, etc.

Esta mañana un compañero ha llegado con su flamante tableta, preciosa, fina, elegante y minimalista. Y al ver la caja se me ha ocurrido este post.
En ella sólo aparecía una fotografía del producto y en el lateral el logotipo de Apple, esa manzanita que hace las delicias de los más geeks.

Bien, al ver la caja, no sabíamos si era el iPad 1 ó el 2, si tenía 16 GB o cuántos... y es que en el packaging no ponía nada más, sólo: iPad.

Os podrá parecer una tontería, pero aquí se demuestra cuándo alguien ama realmente a una marca y cuándo una marca no tiene nada más que decir, sólo ser ella misma y tener millones de fans.
Una manzanita, eso es todo, sin decir nada más, sin dar más explicaciones.

P.D.: os dejo una anécdota que me parece genial, es de la película de Forrest Gump.
Al finalizar la película Forrest dice que ya no tenía que preocuparse por el dinero, pues gracias a su compañía de gambas, Bubba-Gump, es rico. Además, el teniente dan le ha invertido en una compañía de frutas. Y aquí aparece Forrest recogiendo una carta de Apple (con su logo multicolor) del buzón.

15 de marzo de 2011

La era de los cupones, bienvenida sea

Sí, vivimos en la era de los cupones, y no he podido resistirme a hablar de ello y preguntarme unas cuantas cosas.

He de confesar que soy la más cuponera de España, todos los días al igual que miro Facebook al levantarme, unos cuantos diarios digitales, chequeo también Groupon y Groupalia, las redes que ahora mismo operan en nuestro país. (Esto me va a dar para otro post más adelante sobre nuevos hábitos en consumo y necesidades de información).

Bien, últimamente no he dejado de ver noticias en publicaciones de marketing sobre la eficacia o no eficacia de los cupones, el target que los consume, etc. Seguro que vosotros las habéis leído también. Y bueno, he leído bastantes contradicciones: que si las empresas participantes se arrepienten y no ven beneficios, o que están encantadas.

Pero vayamos a lo cierto, aunque no tengo datos (ni tiempo ni manera de recabarlos). Lo cierto es que somos más las mujeres que los hombres quienes compramos bienes y/o servicios por Internet, y somos más "adictas a las rebajas y descuentos", por lo tanto, con nosotras, lo tienen ganado. Mis amigas y yo, de hecho, muchas veces acordamos coger todas un cupón para ir por ahí a cenar con nuestras parejas o cualquier otra actividad.

Como consumidora, casi todos los fines de semana ceno por ahí gracias a los cupones, y he de decir que me encanta. ¿A quién no le gusta que le den duros a cuatro pesetas? Pues eso; que me voy a cenar a los lugares más chic por la mitad de precio, y me voy de "gourmetilla" por lo que me cuesta el Vips. Un lujo asequible, ¡a los usuarios nos encanta! Conocemos un montón de sitios, comemos bien, nos damos caprichos que de otra manera no podríamos... en fin, para el consumidor sólo veo beneficios.


¿Y para las empresas? ¿Es rentable? He ahí la gran pregunta y en lo que no dejo de leer discrepancias. Bien, pues he preguntado a un par de establecimientos (echándole un poco de morro, y con una copa de vino, y voy yo y  me creo "periodista de actualidad" jeje) si les beneficiaba o no. Las respuestas han sido positivas, sin entrar en detalles. Lo ven como una inversión de futuro para sus negocios; os explico: dan a conocer el lugar, ya que si no fuera por los cupones, mucha gente no sabría que existen. Publicidad. Dan a conocer el producto a los usuarios que sí han adquirido los descuentos. Publicidad. Gracias a un trato amable y atento consiguen que casi todo el mundo repita, esta vez sin descuentos, y que vengan nuevos consumidores por las recomendaciones de los cuponeros que conocieron el lugar. Boca a oreja y fidelización.
¿Que durante X tiempo prestan su servicio más barato? Sí. ¿Que no es lo que más les beneficia? A corto plazo no, pero a la larga notan aumento de afluencia.

Ahora, también hay que decir, que para establecimientos que no conoce la gente o como recordatorio de que están ahí, viene genial; pero para aquellos que tienen solera, a los que no les "pega" esta política, o los que tienen un éxito abrumador aun en época de crisis, les da igual el cuponeo.

Tendrá sus pegas, como todo, pero le veo pocas, así que, bienvenida seas, Era de los cupones. Espero que hayas venido para quedarte.

3 de marzo de 2011

Fidelización de clientes

Cuando hablamos de fidelización suele venirnos a la cabeza el típico programa por puntos, regalos por llevar algunos años comprando a una marca/establecimiento... Pero hoy quiero contaros cómo hay empresas que te fidelizan al momento y después, te pierden

Pongamos que tenéis dos coches. Uno nuevo y otro más antiguo. Al nuevo le toca una revisión rutinaria y no queréis llevarlo al taller de la marca, sino que optáis por uno de estos talleres oficiales "de marca blanca". Ahí, cambian todo lo que el fabricante señala, pero además os informan de que tenéis que cambiar unas cuantas cosas más. El precio asciende, pero en todo momento os dicen "es por su seguridad", "no se lo diría si no fuera importante", "lo siento mucho, de verdad". Ante tal buena fe, uno accede a cambiar todas esas cosas, y el presupuesto inicial se duplica.


Los negocios saben vender, si no, adiós negocio. Saben qué decirle a sus clientes y a los futuros clientes para que confíen en ellos y para seguir haciendo negocio. Así que después de una de cal, viene la de arena y le revisan gratis el coche en el que ha ido a por el nuevo. "¡Qué gente más maja!" piensa uno, aunque le hayan cobrado un pastón, "revisan el coche gratis".

Y al día siguiente...¡sorpresa! El coche tiene tres millones de averías y le queda poco. "¡Vaya, si acaba de pasar la itv!" es lo que piensa uno... "De verdad, es por su seguridad. Siento darle esta noticia". "Bueno, lo pensaré, gracias".
Con este ánimo por el suelo, uno se va a su casa, pensando en que tiene que gastarse otra vez una millonada en arreglar el coche viejo...
"Pero... un momento. Si el coche acaba de pasar la itv y estaba perfecto... ¿no será que nos quiere timar?"

Seguro que es algo que todos, antes o después, hemos vivido o viviremos.
La gestión de clientes: hay que dar, mostrarse muy cercano, regalar (un lavado, por ejemplo) para luego enganchar al cliente y conseguir de él lo que se quiere.


Y es que, gestión de clientes, lo lleva a cabo hasta el más pintado, porque los negocios, negocios son. No hace falta tener una tarjetita de plástico donde se acumulan puntos. El trato humano y las concesiones ya hacen que volvamos o no con una marca o establecimiento. Desde los días del trueque existe la fidelización de clientes, pero unos lo saben aplicar con más tino que otros.
Cuando te pasas de la raya...adiós clientes.