Lo segundo, ¿recordáis aquella época en la que nos entregábamos postales navideñas en el colegio o les llegaban a nuestros padres al buzón?
Yo ya no recibo ninguna, y mis padres (que son más mayores y ya se sabe que la gente más mayor es gente de costumbres) ven menguado año a año el número de las suyas.
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Felicitación de Manos Unidas |
Desde hace varios años (aunque parecen miles), solemos recibirlas por e-mail, sobre todo de aquellas tiendas o marcas a las que estamos suscritos.
Ahora gracias a las redes sociales y a Twitter, también nos felicitamos por ahí, y ya no lo personalizamos, lo hacemos llegar a todo el mundo con un "Felicidades" en nuestros muros, y asunto arreglado.
Pero no nos hemos desprovisto de amor al prójimo. Gracias a WhatsApp, hemos vuelto a felicitar personalmente, y mandamos mensajes privados, o ejecutamos el "difundir" y el mismo mensaje de manera privada a los contactos que queramos.
Los míticos dibujitos de las tarjetas navideñas se ven sustituidos por emoticonos.
Y así han cambiado las felicitaciones navideñas gracias a las nuevas tecnologías.
Y todo esto me sirve para explicar por qué este blog se llama Sigloveintiuneando, porque éstas son las cosas que pasan en el siglo XXI.